56.  Desayuno

Personajes: Sunrei.

 

 

 

 

Desde que Shiryu se había marchado de las montañas de los cinco picos, no pasaba un día en que Sunrei no orara por éste y le dedicara unos instantes sólo para pensar en él.  Sonreía, era cierto, pero la verdad era que la tristeza era demasiado grande para poder aceptarla y por supuesto, esos eran temas que no se trataban con el hombre que era casi un padre para ti.  Al menos así lo pensaba ella.  Y el anciano maestro no podía más que diferir.

Habían sido muy pequeños cuando Sunrei y Shiryu se hubieran conocido.  Ella llevaba viviendo con él varios años ya, Shiryu había sido enviado por la Fundación Graude un día y los niños se habían conectado de inmediato; sin embargo, tocar el tema con Sunrei nunca funcionaba.  La jovencita se cerraba a escuchar palabra alguna acerca de la ausencia de Shiryu y detestaba escuchar siquiera por las tribulaciones que éste pasaba.  Lo que el Anciano Maestro no podía dejar de notar, era que a pesar de todo ello, Sunrei siempre oraba por Shiryu.  Y siempre parecía alcanzar al muchacho, sin importar qué tan lejos éste estuviera.

“Sunrei, debemos hablar.”  Le dijo el anciano a la joven un día en que había amanecido fresco y algo soleado.  Tenía que hacer que la tristeza de sus ojos desapareciera de alguna manera.

“Maestro…”

“Ven, vamos a desayunar afuera.”

“Pero, Maestro…”

La jovencita sin embargo, obedeció como siempre y le siguió hasta sentarse cerca de la cascada y hacían una especie de picnic allí.  Sunrei se sentó algo intimidada por la mirada del anciano.

“Maestro…”

“Shiryu no va a regresar por un buen tiempo, Sunrei; está sirviendo a Atena y su vida…”

“Ya lo sé, Maestro. ¿Podemos comer ya?”

El hombre asintió, aceptando el silencio de la chica al respecto.

 

 

 

 

 

 

Ariadne, Septiembre 29 de 2007

 


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