55.  Espíritu

Personajes: Casios, Aioria.

Advertencias: …algo tonto, como siempre…

 

 

 

 

Lo peor que se le pudo ocurrir a Casios ese día, fue decir y de hecho, morir por Shaina. Eso era lo que pensaban los santos de Bronce cuando al terminar la batalla final contra Saga, se enfrentaron con la realidad de aquellos que cayeron durante los combates.

Aioria en particular, se sentía culpable.

Casios se había sacrificado, no por ayudarle a él, ni por salvar la vida de Seiya; lo había hecho por Shaina, para darle a la mujer algo de paz y tranquilidad.  Para que la Amazona de Plata no se sintiera devastada si él, Aioria de Leo asesinaba a Seiya de Pegaso.

Y era justamente en esos instantes en que se encontraba a solas, pensando en lo que había sido su vida y en lo que sería desde ese momento, en que se permitió llorar la muerte del hombre que demostró tener más amor que nadie por aquella que consideraba su diosa.  Fue también en ese instante en que sintió el espíritu de Casios rodeándole; diciéndole que en ningún momento le guardaba rencor, porque sabía que lo que había hecho le había ayudado después de todo.

Al verle en frente suyo, Aioria sintió lo mismo que aquella vez en que había visto a Aioros; el día en que se le había revelado la verdad sobre Atena.  Aioria supo entonces qué era lo que daría a cambio por el servicio que Casios le había dado.  Ahora era su momento para ocuparse de Shaina y protegerla.  El Santo de Leo inclinó su cabeza en señal de respeto a Casios y éste desapareció de igual manera que como había aparecido.

Ahora podía descansar en paz.

 


 

 

 

 

Ariadne, Septiembre 29 de 2007

 


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