47.  Corazón

Personajes: Atena

Advertencias: Atena no está enamorada de Seiya.

 

 

Quien dijera que una diosa no puede enamorarse, estaría mintiendo.  El problema con Atena era, que ella se había impuesto el jamás enamorarse; pero eso ahora—le sonaba absurdo, por no decir estúpido.  El destino había determinado que ella creciera como humana, por eso, al yacer en su cama en la mansión Kido, no podía evitar estar pensando ese tipo de tonterías.  Eso sería lo que Tatsumi le diría.  Atena sonrió.

En su interior aún vivía Saori Kido, la persona creada por el señor Kido para mantenerla con vida y a salvo de cualquier posible enemigo que se presentara ante ella.  Tenía muy claro que Saori y ella, Atena, eran la misma persona, sin embargo, ella podía marcar muy claramente la diferencia entre ellas dos.  Saori era una niña mimada y llena de caprichos.  Atena era la diosa de la sabiduría y protectora de la Tierra, prudente y sabia.

Saori era quien tenía las de ganar.  Ella podía hacer lo que se le diese la gana.  Aún si no hubiese sido privilegiada con dinero y una ventajosa situación social, Saori era libre.

Atena era presa de sus propias acciones.

Uno a uno les había amado en silencio.  La inocencia y sensibilidad de Shun.  La tranquilidad y dedicación de Hyôga.  La inquietud y vivacidad de Seiya.  La sabiduría y lealtad de Shyiru.  Ikki—al pensar en él, Atena no pudo encontrar palabras.  Era Ikki quien se había apoderado de sus pensamientos, quien se había quedado de manera permanente en su corazón.  Eso la aquejaba profundamente.

Jamás diría nada.  Sus labios permanecerían sellados para siempre, mientras su mente se cerraría a cualquier tipo de consideraciones.  Atena cumpliría su promesa hasta el día en que desapareciera de la Tierra,  y le permitiría a Saori Kido vivir la vida que ella no podría vivir, aunque ella sólo existiera en su corazón.

 

 

 

 

 

 

Ariadne, Junio 18 de 2007

 


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