39. Probar
Personaje: Shura y Aioria
El golpe de Aioria le había derrotado.
Ese era su fin. Ese era su inicio. Había caído ante él, se había dejado llevar por su derrota. Gozaba el saber que el otro había podido vencerlo en realidad; el conocer de primera mano lo que era ser atacado por un león hambriento por la caza.
Así era como Shura le veía aún después de tantos años de entrenarle. Él era quizás la persona que más conocía el poder de los hermanos. Lo había probado de Aioros, y aunque éste estaba huyendo y Capricornio se preciaba de haber mermado su fuerza, Shura tenía que admitir que aquel ataque había estado lleno del deseo por proteger a la bebé que llevaba entre sus brazos. Ahora, era de Aioria de quién provenía éste ataque y el suyo estaba lleno de odio—ambos ataques habían sido amenazadores y terriblemente poderoso cada uno en su momento.
Aioria se había parado inmóvil en frente de Shura. Le había encarado, incitándole a que le atacara. Le había provocado para que se acercara a él lo suficiente y le decía con su actitud que le vencería. Que era él quien dominaba. Que era su turno para rugir, para reclamar lo que era suyo por derecho. Leo su templo, su armadura. Su lugar entre los Santos. Su honor.
‘A ver de qué estás hecho.’ Había dicho Shura entre dientes, y él mismo le había provocado en su momento, preguntándole en voz baja si él era igual de traidor que su hermano. Tenía que hacerlo, debía asegurarse de que Aioria entrara sin mancha a la guardia personal de Atena. Esa había sido su promesa al Aioros que había conocido y respetado alguna vez.
Ahora, ese respeto le pertenecía al León Estelar.
Y allí, después de haber caído de bruces contra el duro y áspero suelo del Coliseo, humillado por la derrota, herido en su orgullo por haber sido vencido, Shura sonrió complacido.
Ariadne, Marzo 2 de 2007