37. Sonido
Personaje(s): Sorrento de Sirena principalmente.
Advertencias: Uso “Generales” y “Shogun” para referirme a las marinas de Poseidón porque en la serie en español usan ambos para referirse a ellos. En la versión Mexicana de la serie a Sorrento le llaman Sarem y a mi me gusta usar ese nombre para él.
Cada mañana lo primero que se escuchaba en Atlantis era el sonido de los tritones y las sirenas que aún aperezados se movían de un lado al otro tratando de comenzar su día y que los generales no les descubrieran perdiendo el tiempo. Los Shogun se levantaban antes que todos los demás, pero era una costumbre de ellos de comenzar el día meditando al lado de su escama protectora. Por eso los demás en el lugar hacían la manera de no perturbarles ya que a Dragón Marino en particular eso le molestaba mucho y todos lo sabían.
Sin embargo, había días en que era a los Generales los que propiciaban el desorden y se olvidaban de la meditación. Podía verse a Baian entrenando al lado de Krisna, o a Eo liberando su cosmos y con ello a las bestias que vivían en él. Incluso a Kaysa se le veía de buen humor, cambiando su apariencia a la de las personas que pasaban a su alrededor. Kanon se la pasaba en su pilar entrenando a solas, pero para nadie era un secreto la fuerza demoledora que éste liberaba y que resonaba por todo el lugar. Isaac congelaba un lugar u otro que luego terminaba a sus pies; pero era Sorrento el que lograba hacer que todo el mundo se detuviera a admirarle.
Era en esas mañanas en que él tocaba su flauta traversa que Atlantis se renovaba. Las notas llegaban a todos de igual manera que en su ataque, directo a sus cerebros, haciendo el sonido imposible de no escuchar. Cayendo todos en el ensueño que ofrecía el joven Shogun de Sirena.
Incluso Atlantis misma se llenaba de los sonidos sinuosos y delicados del instrumento. Aún era desconocido el alcance del poder de esa música maravillosa, pero aún así lo disfrutaban.
Y lo temían, más desde aquella vez en que un tritón irrespetó a Sarem y al día siguiente, luego de escuchar la melodía, este se precipitó al frío suelo del lugar y el otro simplemente terminara de tocar tranquilamente.
Ariadne, Febrero 3 de 2007