31. Amanecer

Personajes: Seiya de Pegaso.

 

 

 

Despertarse se estaba convirtiendo en todo un problema.  Cada vez que no sacaba sus pies de la cama, su maestra venía y le echaba un baldado de agua fría que hacía que sus huesos se congelaran hasta el tuétano.  Detestaba eso, odiaba que le obligaran a hacer lo que no deseaba, pero, el ultimátum que Marine le había dado era que o se ponía al servicio de la Diosa como era debido, o era mejor que se diera por muerto, porque aquellos a los que les fallaba el espíritu, les fallaba también la vida.

Seiya había llorado esa mañana.  Se había quedado despierto hasta casi la madrugada y no se había fijado que ya casi amanecería.  Se había apurado desde la casa de Leo hacia el sendero que daba hacia las fronteras del sagrado lugar.  Se quedaría allí, esperaría por los primeros rayos del sol.

Al hacerlo, no pudo evitar sonreír al ver el tinte anaranjado buscar su ruta de escape por el oriente.  Recordó su hogar, su memorias se llenaron de su familia y de Seika principalmente.  De su madre y padre no recordaba mucho.  Nada de hecho, pero era a ella a quien mantenía en su corazón.  Era ella la Diosa por la que estaba dispuesto a convertirse en caballero.

Sin embargo, al regresar, Marine le esperaba para reprimirlo.  Las lágrimas de gozo que había derramado antes, se habían convertido ahora en lágrimas de determinación y coraje.  Jamás permitiría que una cosa así ocurriera de nuevo.  Ni siquiera de Marine que como él provenía del Japón.  Se haría digno de Atena, porque a través de ella, encontraría a Seika y con ello, el amanecer sería de nuevo suyo.

 

 

 

 

 

Ariadne, Enero 2 de 2007

 


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