16. Púrpura.
Personajes : Alberich y Hagen.
Lo último que se imaginó Alberich, era que al levantarse en la mañana, el bosque que rodeaba la casa de Megrez habría desaparecido. Corrió arriba y abajo, buscando a alguien que le diera una explicación, pero la verdad era que nadie podía hacerlo, porque nadie sabía nada.
Sus lacayos casi huyeron del lugar, pero no había nada que Alberich pudiera hacerles; después de todo, en verdad no había sido su culpa.
Unos minutos más tarde, Alberich se dirigía pala en mano y unas cuantas semillas y regadera, hacia el lugar donde quedaba su bosque antes, dispuesto a plantar todo de nuevo. Tal vez, su energía vibraría al unísono con la naturaleza y podría recobrarlo antes de lo esperado.
Arrodillado en frente de la tierra quemada, el Dios Guerrero sintió por un momento que se formaba un nudo en su garganta, cosa que nunca antes había ocurrido.
“De haber sabido que te afectaría tanto, habría quemado tu bosque antes.” Dijo Hagen de Merak, en tono burlesco, desde detrás de uno de los restos de troncos que sabía que en cualquier momento cedería ante su peso y finalmente se convertiría en cenizas.
Alberich se limitó a mirarle, buscando mantener su dignidad, mientras la energía de la Amatista brillaba en el lugar.
Ariadne, Octubre 28 de 2006