¿Y cómo va el Nano?

Vamos bien. Hoy no llego a mi meta (28.339) pero no pierdo la esperanza; todavía me queda un buen del día. (O bueno, no me quiero preocupar mucho).

La semana pasada de cuena de mi cumpleaños y de la presentación que tuve en otra ciudad, sufrí un atraso de tres días, que logré superar este fin de semana pasado cuando hubo festivo.

Menos mal, porque andaba preocupada y a punto de tirar la toalla, la verdad.

¿Qué puedo decir de la historia?

La historia camina. Sólo se la he mostrado a una persona, quien tengo que decirlo, aceptó leerla con gusto. Sé que no pude pedir por una lectora más difícil, pero es lo que necesitaba: alguien que me ayudar a ver mis errores y que pudiera mostrármelos para poder trabajar en ellos cuando llegue el momento de editar. Que ella, mi amiga, me haya dicho que está atrapada por lo que estoy relatando ha sido sencillamente maravilloso.

“Marge, hay errorcitos…”

Y yo nada más contesto: “téngamelos ahí que si me pongo a editar ya no sigo y debo tener al menos el esqueleto para poder editar después”.

Hay partes de la historia en que me estoy atrancando, pero creo que es más una cuestión del contenido que del mismo cuento. ¿Se entiende?  Claro que ni para qué pregunto, no es como si alguien leyera esto 😛

En fin, que vamos bien. Despacio y con buena letra como decía Diego Leonardo, mi profe de español allá en la Normal hace tantísimos años.

A ver si alcanzo las palabras más tarde.

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