Ocio…de nuevo

Lo que no logro olvidar son sus palabras la noche en que me dijo que en nuestra próxima vida querría volver como mi hermano, o mi amigo, o alguien cercano que no fuera mi pareja. Curioso. Ahora comparte mi cama y me habla de su amor eterno y de cómo en su vida sólo soy yo a pesar de las demás, me llena de él y me siento plena…pero…no logro sacarme su voz de la cabeza.

Todavía saboreo en mi mente esas palabras amargas y dolorosas y, cuando la dulzura de sus te amos me llena; lloro en silencio pensando en la temporalidad de este sentimiento. Y temo. Porque aunque se niegue, luche y se esconda, él no tiene cómo escaparse o deshacerse de mí.

Y sé que mis anhelos le hacen daño; y sé que mis exigencias silenciosas le hacen mella; pero entonces, cómo más amarlo si no con toda la intensidad de mi alma, de mi ser, de lo que soy.

Y yo aún espero por las palabras que borren el recuerdo de esas que dijo ya hace tanto tiempo y por su cuerpo cubriendo el mío y sus labios acallando los míos y sus manos asegurando lo que ha dicho y espero por una eternidad a su lado.

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